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LA SEGURIDAD PUBLICA EN VERACRUZ



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LA SEGURIDAD PUBLICA EN VERACRUZ
SIN AVANCES SIGNIFICATIVOS

María Elena Roca Guzmán
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“Es importante que el gobierno estatal presente el programa estatal de seguridad pública, tengo expectativas de que no repita lo que fue desarrollado durante el sexenio que encabezó Miguel Alemán. Espero que piensen más en la necesitad de abrir estas políticas públicas a la sociedad, el estilo de gestión que se ha utilizado en otras secretarías es de contacto directo con la gente, me encantaría que estos militares que han sustituido a los anteriores pensaran que es una tarea que compete a todos los veracruzanos”. Enunció el doctor Alfredo Zavaleta Betancourt, investigador del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana, al ser entrevistado, posteriormente agregó una panorámica, con respecto al desarrollo que ha tenido este renglón en Veracruz.

Una evaluación de la política sectorial en seguridad pública –dijo- es difícil realizarla porque no se han presentado más que una serie de programas iniciales emergentes, sin embargo, es evidente que en la entidad no hay avances significativos, más allá del cambio del secretario de seguridad, el subsecretario, el coordinador de la policía intermunicipal Boca del Río-Veracruz y obviamente la municipalización de la policía en el Puerto, se trata de un ámbito sin novedad porque solamente se han realizado ajustes administrativos que no han tenido impacto en el diseño de la política, la cual sigue siendo la misma.

Las líneas generales de los programas de seguridad pública y la relación que deben guardar con los ciudadanos, no han sido modificadas, los cambios que se efectuaron fueron solamente el resultado de una rotación de funcionarios en la secretaría y en los mandos medios -que obedecieron a causas coyunturales- sin que esto haya implicado una transformación del concepto de seguridad de este gobierno con respecto a los anteriores; o que eso haya traído como consecuencia una mayor participación ciudadana.

Los índices delictivos se han mantenido estables, en las principales ciudades medias, donde se concentra un alto porcentaje del mismo; mientras que en el fuero común los delitos que tienen mayor incidencia siguen siendo los mismos, tal es el caso de: El robo, asaltos y los homicidios.

La trasgresión que ha llamado la atención en los últimos meses, es la delincuencia organizada, en el trafico de droga, anexó que Veracruz es un enclave de distribución, el consumo de estupefacientes ha crecido, por lo tanto se han perfeccionado las estrategias de venta de droga en las ciudades medias, particularmente en la capital incluso se han diversificado, al grado de que se han integrado algunos policías y ex-policías, lo cual exige una mayor coordinación operativa entre las agencias federales y las estatales.

-¿Por qué los gobiernos no le entran a fondo en el combate al narcotráfico, generalmente solamente se detiene a uno que otro distribuidor, muchos de los cuales, pertenecen a un estrato económico bajo o son personas que frente a la crisis económica y ante la imposibilidad de generar más ingresos, delinquen para que sus familias no pierdan su “tren” de vida; mientras que los grandes capos andan libres?

-El gobierno federal tiene la responsabilidad del combate al narcotráfico, hay una coordinación a través del sistema nacional de seguridad pública que hace posible, que haya operativos conjuntos entre policías, federales, estatales y municipales; pero hay una serie de redes entre policías y narcotraficantes, lo que ocasiona que en muchas ocasiones los operativos no sean eficaces, o incluso que se aplique el recurso de la no intervención, esto es, hay policías que cobran por hacer como que no pasara nada, en otros casos intervienen dando cobertura policíaca a rutas e itinerarios de los cargamentos, ambas estrategias hacen mucho más fácil, la distribución de la droga.

-Acayucan es un entronque carretero y paso obligado al sur, en donde hay comentarios generalizados de que por sus carreteras circulan vehículos con cocaína y que los federales de caminos o no tienen el armamento suficiente, o los dejan pasar porque tienen injerencias con el narcotráfico.

-La ubicación, el narco-menudeo, los puntos de encuentro, entre narcotraficantes y distribuidores, las disputas del control territorial de algunas ciudades o de regiones, es algo que todo mundo sabe, el punto nodal es la procedencia social tanto de policías como de traficantes, quienes están encargados de combatir el narcotráfico son de estratos económicos bajo y obviamente siempre hay la posibilidad de un acuerdo con los narcotraficantes, antes del cumplimiento eficaz, institucional, de represión de actividades ilícitas.

-El narcotráfico se ha mencionado que está inserto en el gobierno y que no es una cuestión de los estratos bajos, más bien de una serie de redes en las que se encuentran implicados funcionarios y que se hace evidente en algunas coyunturas como las campañas electorales.

-Si, aunque es muy difícil el demostrar esto, todo mundo supone que hay una relación, entre policías, narcos y funcionarios que particularmente esto se hace evidente en las coyunturas electorales y las campañas; Hay quienes piensan que hay una forma de extracción de las ganancias por parte de los políticos, quienes ordenan a la policía el dar cobertura, o el no intervenir en ciertos lugares a cambio de grandes cantidades de dinero, circunstancia que no los compromete de manera directa, creo que esa hipótesis es muy sugerente pero para el caso de Veracruz, eso es particularmente difícil de demostrar.

El señalar datos con respecto a las relaciones entre algunos mandos medios de la policía estatal con narcotraficantes, o distribuidores, tiene fuertes implicaciones jurídicas, por tanto las notas periodísticas, los comentarios de que estos nexos se desarrollan en algunos lugares, no son prueba para defenderse de una acusación semejante, no obstante, en la opinión pública está claro que hay una red que se teje no solamente entre policías y narcotraficantes, y que tiene implicaciones en distintos niveles de gobierno.

Las pruebas que existen son insuficientes, pero indican por donde deberían realizarse ciertas investigaciones, lo último que hemos observado es que la región de Tecolutla, Nautla, Martínez de la Torre, incluso Altotonga, se ha convertido en un centro de disputa a partir de los ajusticiamientos que se han dado en los últimos meses; así mismo la zona sur sigue siendo un enclave de encuentro, no solamente de narcotraficantes, sino también de traficantes de migrantes, lo cual parece ser que está cada vez más articulada en el estado de Veracruz, gran parte de quienes se dedican a una de estas actividades parece que se también lo hacen con la otra.

-¿Una causa de la proliferación de estas redes delictivas puede ser la falta de infraestructura del estado para enfrentar el poder de los narcos?

-No, más bien el gran desastre de la política de inseguridad en Veracruz, es que solamente se ha insistido en una modernización del armamento, por tanto creo que en términos de infraestructura y operativos no reside el problema, es más bien que algunos policías establecen este tipo de relaciones por necesidad de ganancias y enriquecimiento, además hay una cultura arraigada con respecto a que la policía implican represión, por tanto aunque hubiera una generación de cadetes de la academia con una alta formación cívica y ética serían absorbidos por ella.

Una alternativa para los problemas de inseguridad, fue desarrollada por el entrevistado, en su publicación La Seguridad Pública y la Participación Ciudadana, (2005), editada por la Universidad Veracruzana, en la cual plantea, la creación de un mecanismo de control social, a través de un consejo ciudadano, representativo de ayuntamientos, de diferentes organizaciones sociales y sobre todo de algunos ciudadanos que cumplan con funciones no solo de investigación de plazas delictivas, también de monitoreos de los operativos, que en todo caso sería un mecanismo de rendición de cuentas porque el problema no es de eficacia más bien el tipo de políticas que se diseñan, el lugar ocupan los ciudadanos en ella y si las corporaciones policíacas están dispuesta a informar de sus acciones a la sociedad.


-Las marchas contra la inseguridad han dado muestras que la sociedad está preocupada, e interesada, sin embargo esta manifestación es a partir de una coyuntura, porque generalmente la ciudadanía no participa en las políticas públicas.

La participación en marchas es limitada porque la gente manifiesta su rechazo a la eficacia de cierta política, pero no está dispuesta a ir más allá de una sola manifestación, por tanto, es preocupante que solo en ciertas coyunturas políticas, algunos sectores de la sociedad civil estén interesados en manifestarse, y esto no de una manera sostenida y menos está presente una disposición de ir más allá de la protesta, para involucrarse en el diseño de las políticas y en la implantación de estas. Las nuevas formas de participación ciudadana, deben pasar a la acción y esto implica retomar como zona de experimentación el lugar en el que se vive y donde convives con la gente, con la que interactúas cotidianamente, implica poner en revisión algunas experiencias, no solo del país como vecino-vigilante, sino con la idea de la policía comunitaria, la misma del vigilante urbano, que se ha implantado en otros países, que intenta devolverle el control a la sociedad de las policías.

Lo catastrófico es que en lugar de sentir protección en la policía, sientes miedo, la gente la identifica inmediatamente como un posible delincuente, esto hace pensar, en aquello que ha tenido que pasar para que se desarrolle una percepción subjetiva semejante, es sumamente negativo que la sociedad en lugar de sentir seguridad, sienta inseguridad. Finalizó.


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