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LAS NUEVAS REDISTRITACIONES FUERON REALIZADAS
CON LOS PIES
O
MALA FE
María Elena Roca Guzmán
Las nuevas redistritaciones federales fueron realizadas por el Instituto Federal Electoral (IFE) con los pies, ya que dejaron de lado las identidades políticas en la conformación de los distritos; y en algunos casos como en Acayucan todo parece indicar que hubo “mala fe” porque parece que privilegiaron la presencia de municipios que en la pasada contienda fueron ganados por el partido que en el ámbito federal es la primera fuerza política –el PAN- dejando fuera otros connurbados a la cabecera distrital, en los cuales “curiosamente” tiene presencia el Revolucionario Institucional.
El distrito federal de Acayucan está formado por: El municipio del mismo nombre que la cabecera distrital, Chacaltianguis, Isla, Juan Rodríguez Clara, Playa Vicente, San Juan Evangelista, Sayula de Alemán, José Azueta, Tuxtlilla, Carlos A. Carrillo y Santiago Sochiapan. En esta ocasión conjunta ron poblaciones de dos áreas distintas –Istmo Veracruzano y la Cuenca- las cuales guardan una fuerte articulación comercial, sin embargo entre ellas están presentes las diversidades tanto las que han sido instrumentalmente construidas con una perspectiva oficialista, como las que de manera histórica se han conformado, esto ocasiona que ambas carezcan de nexos políticos cotidianos.
Las diferencias entre el área del sur de Veracruz y la Cuenca van a generar que si emerge un candidato de cualquiera de los dos espacios, difícilmente tendrá presencia en el otro, lo cual obviamente dificultará la contienda, además existen poblaciones con reales vínculos con Acayucan, como es el caso de Soconusco y Oluta –en los cuales la primera fuerza política es el PRI- que con esta renovación quedaron fuera, con este cambio los acayuqueños solamente guardan una articulación política con Sayula de Alemán y San Juan Evangelista – ésta última si tiene un nexo importante con la Cuenca.
La cabecera distrital Acayucan, evidentemente carece de nexos cotidianos con Carlos A. Carrillo, municipio que era una comunidad hasta hace una década de Cosamaloapan; también la política de los acayuqueños está alejada de la que se desarrolla con Tuxtilla y Santiago Sochiapan, por eso la nueva redistritación resulta una aberración total y tal parece que fue un estudio realizado por alguien que no tomó en cuenta aspectos cualitativos o que si lo hizo busco el favorecer a un partido político.
En otro momento en el distrito federal de Acayucan que era el electoral XX –1996- estaban los municipios de Playa Vicente y José Azueta, con los cuales tampoco existe una relación estrecha, sin embargo a diferencia de las otras ya estaban presentes en un área electoral, instrumentalmente construida.
La mala fe que pudiera existir al realizar esta redistritación, uno la puede vislumbrar al analizar los resultados de la pasada contienda electoral – los preliminares que aparecen en la pagina del IFE- así tenemos que:
Los municipios en los cuales el PAN es la primera fuerza política son los siguientes:
Población Votación Total de Votos emitidos
Acción Nacional
1. San Juan Evangelista 4,968 12,410
2. Acayucan 10,523 26,066
3. Tuxtilla 459 1,258
4. Carlos A. Carrillo 2,884 10,073
5. Playa Vicente 6,205 11,050
6. José Azueta 3,958 8,793
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28,997 69,650
En tanto que los priístas son:
1. Santiago Sochiapan 1,487 3,409
2. Isla 8,546 15,119
3. Juan Rodríguez 7,608 14,407
4. Chacaltianguis 2,071 6,423
5. Sayula de Alemán 3,963 10,072
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23,675 49,430
La diferencia de votos a favor del PAN es de 5,322; esta circunstancia sería distinta si en lugar de algunos municipios de la Cuenca que nada tienen que hacer con el Istmo Veracruzano –como es el caso de Carlos A. Carrillo- estuvieran algunos con los que si se guarda una identidad política como es el caso de Oluta y Soconusco, el primero obtuvo 2,251 para el PRI, mientras que el segundo 2,233.

Los votos obtenidos en la pasada contienda, tomando en consideración la nueva redistritación federal son 119,080 y representan el 4.42% de la que se realizó a nivel estado –según los resultados preliminares de las once de la noche del seis de septiembre del dos mil cuatro- fue de 2,692,157.
La votación de todos los partidos, en el caso de los municipios presididos por alcaldes que contendieron por Acción Nacional es de 69,650; mientras que en el bloque priísta la cantidad señalada son 49,430; esto es, una diferencia de 119,080.
Es obvio que la nueva redistritación de entrada favorece al PAN, sin duda este partido buscará para la diputación federal un candidato con fuerte presencia en la Cuenca o tal vez en la cabecera distrital, también es importante señalar que tanto Acayucan como San Juan Evangelista, más que panistas son “cirilistas” y que ambos arrojan un total de 15,491 votos, esto es más del cincuenta por ciento, de la votación que obtuvo este partido, al respecto habrá que considerar la dirección que en la contienda tomé está fuerza política.
El PRI, tal vez seleccione como su candidato a la diputación federal algún ganadero “Fidelista” de la Cuenca, porque dadas las condiciones alguien de Acayucan difícilmente les aseguraría un buen posicionamiento; Mientras que el PRD, está en total desventaja ya que no hay un solo municipio, en el que este partido haya resultado ganador, esto es solo uno de los múltiples problemas que va a enfrentar Andrés Manuel López Obrador –su candidato a la Presidencia de la Republica- quien se sigue encontrando en el número más alto de las encuestas, sin embargo el manejo de la infraestructura cuenta y en el distrito enunciado los perredistas están totalmente alejados de ella y más fraccionados que nunca, los simpatizantes del “Peje” tendrán que ponerle mucho empeño a las redes ciudadanas en este espacio.
La información presentada es una pequeña muestra de lo que fue la nueva redistritación en la entidad, la cual a simple vista para los habitantes de los distritos fue realizada con los pies y con mucha miopía en lo que es la cultura política porque es obvia la carencia de identidad política entre las áreas que dieron forma al distrito de Acayucan, lo cual debe ser el caso de otros espacios electorales, los cuales ya deben haber sido analizados con un mayor detenimiento por los partidos políticos, por eso llama la atención la falta de cuestionamientos al trabajo realizado por el IFE.